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Mostrando entradas de octubre, 2013

¡Resiste, corazón mío!

¡Crruy! ¡Socorro, un gavilán! ¡Crruy! Ay ¿dónde me escondo...? ¡Socorro...! Ah, menos mal, ¡me he librado por tablas! ¡Qué peligro tan grande! Ya se ha ido. Sabe usted, el gavilán es nuestro mayor enemigo. Con sus largas garras nos puede pillar incluso en los arbustos espesos, si no andamos con cuidado. En realidad tenemos un montón de enemigos: cornejas, urracas, gatos, los hombres. Ni siquiera por las noches nos dejan en paz. Los buhos nos atacan incluso en nuestro árbol de dormir. Una vez he tenido que presenciar como en plena noche el horrible cárabo (una especie de mochuelo) irrumpió en nuestro nido, se llevó a mi marido y sin piedad le devoró entero. ¡Fue terrible! Pero a pesar de eso, sé que mi Creador cuida de mí. La Biblia dice que ¡ningún pajarillo está olvidado delante de Dios! Entonces usted ¡cuánto mejor estará! Puesto que para Él usted tiene mucho más valor que yo. Incluso los cabellos de su cabeza están todos contados por Él. ¡Sí, parece ser que Dios ama de mane...

Un notable agujero

Un pequeño agujero en la articulación del primer hueso superior del ala es, en mi opinión, un detalle extraordinario. No es ni mucho menos un defecto, sino que a través de este orificio pasa un tendón que une el pequeño músculo pectoral con el lado superior de la articulación del hombro. Esto me permite levantar el ala, sin lo cual no podría volar. Claro que si desciendo de los reptiles, me pregunto, ¿quién taladró el agujero en la articulación de mi hombro y quién hilvanó el tendón por allí? Estos agujeros los buscará usted en vano en el cocodrilo.